
Tuve un sueño de niña que surgió de las continuas películas Disney que veía, de mi infancia aislada del mundo real, un sueño que aun anhelo cumplir, es el sueño que toda niña ha tenido, el sueño de un príncipe azul que vaya a rescatarte y llevarte con él.
Cuando tenía apenas seis o siete años soñé en reiteradas ocasiones que estaba en el mundo de Jurassic Park, un T-Rex me perseguía, me quería comer, y el príncipe de Blancanieves venía a rescatarme con una liana.
Son sueños infantiles, pero sueños son, una parte de mi sabe que esos sueños jamás se harán realidad, pero.... otra parte.... aun anhela ese príncipe azul que sabe que nunca llegara, el cuento de hadas que creo nuestra infancia nunca nos dejara olvidar, ese niño que hay en todos nosotros y nos esforzamos por aislar, muchos lo han conseguido, lo han aislado, pero yo no lo he logrado, esa infancia mía sigue aquí, atemorizándome, esperando una señal, esperando que le diga que no va a acabar, se que suena extraño, tengo quince años, pero... sigo siendo esa niña, esa niña de cinco, seis o siete años, esa niña que pasa horas viendo películas de princesas, da exactamente igual que sean de dibujos, de personas, son sueños, el de un príncipe azul, aunque no tuviera titulo, el termino príncipe azul es un poco incorrecto ya que se refiere única y exclusivamente al amor verdadero.
Sé que mi príncipe no existe, pero también se que si existiera... me daría igual todo, el dinero, la comida, el sueño... dejaría todo, todo por estar con él, y lo dejaría a él si eso fuera su verdadera felicidad, pero nunca estaría lejos, siempre me interesaría, alejada, sin que él lo supiera, como una espía, pero estaría ahí, comprobando que mi sacrificio valió la pena, que es feliz como no lo habría sido conmigo, protegiéndole en las sombras, porque en las sombras no solo esta lo oscuro, sino también la luz, la luz del amor, aquella que no se ve, aquella que solo se siente.